
En una fuerte nota de opinión publicada por el portal Infobae, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto cuestionó con dureza al economista tucumano Ricardo Arriazu, uno de los principales especialistas que respalda el presidente Javier Milei, y alertó sobre las graves consecuencias sociales del modelo económico que impulsa el Gobierno. Pichetto sostiene que la visión de Arriazu, inspirada en el éxito australiano y centrada en agro, energía y minería, ignora el costo humano inmediato y la falta de herramientas para una transición ordenada.
“El economista Ricardo Arriazu promueve una transformación productiva basada en los recursos naturales de Argentina, inspirada en el éxito australiano. Sin embargo, su propuesta —que hoy impulsa el gobierno de Javier Milei— ignora el costo social inmediato y la falta de herramientas para una transición justa”, afirmó Pichetto.
El legislador detalló que, en lugar de fomentar innovación, “el modelo actual está arrasando con las PyMEs, dejando a familias enteras en la intemperie y empujando a miles de trabajadores formales hacia empleos precarios en plataformas como Rappi o Cabify, donde la estabilidad laboral y los derechos sociales son casi inexistentes”.

Pichetto cuestionó directamente el método elegido por el Gobierno. “El problema no es el diagnóstico —el país tiene potencial en agro, energía y minería—, sino el método. El gobierno de Milei repite la fórmula de la dictadura de Videla y Martínez de Hoz, de la que Arriazu fue uno de sus principales impulsores: ajuste fiscal, apertura comercial abrupta y un tipo de cambio predeterminado, similar a la fallida ‘Tablita’ de los años 70”, señaló.
Según el diputado, los resultados de esta orientación ya son visibles: “más de 24.000 PyMEs cerradas, cientos de miles de empleos formales perdidos y una recesión que estrangula el consumo interno”.
Respecto al concepto de “destrucción creativa” defendido por Arriazu, Pichetto identificó dos fallas críticas. La primera, los “tiempos desincronizados”: “la destrucción de empleo industrial es inmediata, mientras que la creación de puestos en sectores intensivos en capital puede tardar una década. ¿Qué pasa con las familias, mientras tanto?”. La segunda falla, según Pichetto, es la “fractura territorial”: “Arriazu admite que su modelo generará desempleo masivo en grandes centros urbanos como el Gran Buenos Aires, mientras el empleo se concentrará en provincias productoras como Neuquén. ¿Es realista forzar migraciones internas masivas o condenar a millones al desempleo crónico durante años?”.
El legislador también alertó sobre el riesgo del atraso cambiario. “El modelo apuesta a un tipo de cambio apreciado para controlar la inflación. Pero esta estrategia es un arma de doble filo: si los precios internacionales de las commodities caen, el atraso cambiario asfixia a los proveedores locales”, explicó, y añadió que sin un tipo de cambio competitivo “la industria local queda en desventaja” y se desvanece el sueño de desarrollar un ecosistema de software agropecuario, maquinaria inteligente o ingeniería petrolera.

Pichetto enfatizó el costo humano del ajuste: “Las PyMEs, motor del empleo en Argentina, no tienen acceso a financiamiento de largo plazo ni pueden competir con importaciones baratas. Mientras tanto, las familias ven cómo el poder adquisitivo se desploma” y muchos trabajadores terminan en empleos precarios.
En su conclusión, el diputado nacional planteó un interrogante central: “¿Argentina puede permitirse otro experimento que sacrifique a su clase media, a sus PyMEs y a sus trabajadores formales, condenándolos a la precarización laboral en nombre de un crecimiento que tarda en llegar?”.
Pichetto sostuvo que, aunque los recursos naturales pueden impulsar una economía del conocimiento, esto solo es posible “con políticas que protejan a las empresas y familias durante la transición”. Para el diputado, el modelo actual prioriza el ajuste sobre la gente y repite errores del pasado que profundizan la desigualdad.